¿Cómo saber si mi hijo necesita ir al psicólogo?
Actualizado: 21 sept
Esta es una pregunta muy común entre mamás y papás. Puede aparecer después de notar un cambio en la conducta de su hijo, porque la escuela ha señalado alguna dificultad o simplemente porque sienten que algo está siendo difícil de manejar en casa.
También puede surgir la pregunta: “¿Será suficiente motivo para llevarlo a terapia o es solo una etapa?”
Durante la infancia y la adolescencia existen muchos cambios emocionales y conductuales que forman parte del desarrollo.
Tener un berrinche, sentir miedo, frustrarse, mostrarse más sensible o atravesar una temporada difícil no significa automáticamente que un niño necesite psicoterapia.
Más que fijarnos únicamente en una conducta, es importante observar qué tan frecuente es, cuánto tiempo lleva ocurriendo y cuánto está interfiriendo en su vida cotidiana.

Algunas señales a las que podemos prestar atención
Puede ser útil considerar una valoración psicológica cuando observamos:
Cambios importantes o persistentes en su conducta o estado de ánimo.
Miedos, preocupaciones o ansiedad que interfieren con sus actividades.
Berrinches, enojo o frustración muy intensos o difíciles de manejar.
Dificultades frecuentes para separarse de sus cuidadores.
Problemas para relacionarse con otros niños o desenvolverse socialmente.
Cambios importantes en el sueño, alimentación o rutinas.
Dificultades escolares, de atención o adaptación.
Baja autoestima o expresiones negativas frecuentes sobre sí mismo.
Conductas agresivas hacia sí mismo o hacia otras personas.
Dificultad para adaptarse a cambios importantes, como una mudanza, cambio de escuela, separación de los padres, nacimiento de un hermano o alguna pérdida.
Una señal aislada no necesariamente indica que exista un problema. Lo importante es considerar la intensidad, frecuencia, duración y el impacto que está teniendo en el bienestar del pequeño y de su familia.

No es necesario esperar a que exista un problema “grave”
A veces las familias esperan hasta sentirse completamente rebasadas antes de buscar apoyo psicológico. Sin embargo, la terapia infantil no tiene que ser únicamente una respuesta ante una crisis.
También puede ser un espacio preventivo para ayudar a un niño a desarrollar habilidades que todavía está aprendiendo: reconocer y expresar sus emociones, regularse, afrontar situaciones difíciles, resolver problemas, fortalecer sus habilidades sociales o adaptarse a cambios.
En otros casos, las sesiones de orientación a padres pueden ser suficientes para comprender mejor lo que está ocurriendo y aprender estrategias específicas para acompañar a su hijo en casa.
¿Como es una primera valoración?
El primer paso no consiste en asumir que existe un diagnóstico o que su hijo necesariamente necesitará un proceso largo de terapia.
La valoración inicial permite conocer qué está ocurriendo, comprender el contexto familiar y escolar, identificar las necesidades del niño y determinar qué tipo de acompañamiento puede ser más adecuado.
Dependiendo de su edad y del motivo de consulta, este proceso puede incluir entrevistas con los padres,
sesiones con el niño, observación clínica y, cuando es necesario, el uso de herramientas de evaluación.

Si tienes dudas, también es válido consultar
Como mamá o papá, no necesitas tener completamente claro qué está pasando antes de pedir orientación.
Si has notado algo que te preocupa, una conducta que se repite o simplemente sientes que tu hijo está teniendo dificultades para afrontar alguna situación, una valoración puede ayudarte a entender mejor lo que está ocurriendo y decidir cuáles serían los siguientes pasos.
Buscar apoyo psicológico no significa que algo esté mal con tu hijo. Puede ser una forma de acompañarlo, comprender sus necesidades y brindarle herramientas que le ayuden a desenvolverse mejor en su día a día.


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